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Un espacio natural, sea protegido o no,
es sinónimo de fragilidad. Su
valor está íntimamente relacionado con su
grado de conservación y con la
combinación de factores muy diversos. Por eso,
visitarlos supone asumir el compromiso
de no modificar su estado, de tener el máximo cuidado
de no perturbar la vida de los animales y las plantas
que viven en él y de no dejar desperdicios,
aun en el caso más que probable de que no existan
recipientes apropiados donde dejarlos.
En los Espacios Naturales Protegidos y con carácter
general: |
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La acampada no está autorizada; diríjase
a los campings. |
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Las fogatas sólo están permitidas en los
lugares habilitados. |
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Los perros deben ir atados, para evitar molestias a
la fauna y al ganado. |
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Respete la fauna salvaje, el ganado, la vegetación
y el patrimonio. |
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En general no está permitida la circulación
con vehículos a motor por las pistas (excepto usos
profesionales). |
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Respete los acotados de productos naturales. |
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Evite los ruidos innecesarios. |
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Deposite toda la basura en los contenedores o llévesela
hasta los pueblos más cercanos. |
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No es recomendable recorrer los itinerarios en días
de niebla densa. |
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En temporada de esquí, queda prohibido pasar
por los senderos de Cerrillar y Abodi, así como
por la pista que va a Koixta desde Pikatua. |
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En temporada de caza (otoño), evitar las molestias
a los puestos palomeros, en especial en el recorrido de
Mendilatz. |
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Atienda las indicaciones e informaciones de los guardas. |
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